Ni la consideren
Las consignas no se entendían y cuando alguien daba una crítica sobre cómo mejorar la dinámica de la clase, los profesores respondían con soberbia y siempre tenían una justificación para su mala organización. Ni hablar de que arrancaban la clase tardísimo y los lunes íbamos al pedo, eran más productivas las clases asincrónicas de los jueves. Además, los jueves aparentemente corregían todos, pero se turnaban en ir un …